Al hablar de Gregg Popvich y Bill Belichick, la popular
frase “cortados por la misma tijera” toma una dimensión que va más allá de las
similitudes estadísticas que comparten estos dos genios en sus respectivos
deportes; decir que Popovich y Belichick fueron “cortados por la misma tijera”,
queda corto de las múltiples similitudes que comienzan por supuesto por las 3
ocasiones en que ambos han sido nombrados como entrenador del año en la NBA y
la NFL, respectivamente.
Por supuesto que los 6 campeonatos del Oeste que tiene
“Pop” con los Spurs, parecen un reflejo en el espejo de los 6 campeonatos de la
AFC que ha ganado Bill Belichick, más aún si tomamos en cuenta que bajo el
mando de Popovich los Spurs han ganado 5 trofeos Larry O’Brien, mientras que
bajo la tutela de Belichick, los Pats
han ganado 4 trofeos Vince Lombardi.
Estas similitudes no son obra de la casualidad, hasta eso,
el parecido en la forma de ser y el estilo para entrenar de estas dos leyendas
vivientes tiene un porque. Ambos tienen antecedentes militares en su educación,
pues Popovich se graduó de la Academia de la Fuerza Aeréa, mientras que
Belichick paso varios años estudiando en la Academia Naval, donde su padre era
coach asistente del equipo de fútbol americano.
Ambos tuvieron que arar mucha tierra antes de poder llegar a
la cima. “Pop”, por un lado, y tras 7 años como entrenador en jefe de la
modesta Pomona-Pitzer de la división 3 de la NCAA, tomó un trabajo de
voluntario como entrenador asistente de Larry Brown en la Universidad de
Kansas. Brown, se convertiría en head coach de los San Antonio Spurs
manteniendo a Popovich como su asistente por cuatro años más. Belichick, por su
parte, a los 23 años de edad, aceptó un trabajo como asistente de un entrenador
asistente en los Baltimore Colts donde solo ganaba 25 dólares a la semana. Tras
un año en los Colts, aceptaría distintos trabajos como asistente de entrenador
en Detroit, Denver y los Giants, donde fungió como coordinador defensivo, bajo
las órdenes de Bill Parcells.
Haciendo un ejercicio y escuchando de forma consecutiva
conferencias de prensa de Popovich y Belichick, sería casi imposible
diferenciar quien es quien, pues si bien ambos tienen su propio estilo de
responder a las preguntas, el fondo de estas respuestas es casi siempre el
mismo, dando respuestas casi robóticas, tajantes y que dejan muy poco a la
interpretación. Es más, muchas veces ni siquiera sabemos que es lo que están
pensando en realidad, sin embargo, ellos no basan su éxito en su popularidad
con la prensa, sino más bien, en su gran conocimiento del juego.
El éxito de “Pop” y “El Monje” no solo se traslada a los
reconocimientos personales que han acumulado a lo largo de sus laureadas
carreras. El éxito colectivo y la sapiencia que ambos transmiten han llevado a
que muchos de sus jugadores y asistentes sean hoy en día entrenadores. Por
parte de Popovich, nombres como Doc Rivers, Mike Budenholzer, Avery Johnson, Vinny Del Negro,
Monty Williams, Mike Brown y Brett Brown saltan a la vista. Del lado de Belichick, podemos
enlistar a Eric Mangini, Jim Schwartz, Romeo Crennel, Josh McDaniels, Bill
O’Brien y Nick Saban, quienes en algún momento u otro, fueron parte de su staff
de entrenadores.
Siguiendo con esta larga lista de parecidos entre los dos
mejores entrenadores en activo del deporte profesional encontramos que ni los
Spurs ni los Patriots eran franquicias de elite hasta antes que llegaran
Popovich y Belichick. Los Spurs jamás habían ganado un campeonato de
conferencia y mucho menos un campeonato de la NBA. Los Patriots, a pesar de ya
haber llegado a dos Super Bowls, no conocían lo que era ser campeones.
Después de cinco y cuatro campeonatos, respectivamente,
Gregg Popovich y Bill Belichick han logrado captar la atención de todo el mundo
deportivo, pues han convertido a estas dos franquicias en las más dominantes de
su liga, en los últimos 20 años.
Pero este espejo no se trata solo de campeonatos y éxitos
cosechados, sino también de derrotas dolorosas con jugadas improbables. Basta
con trasladarnos a las finales de la NBA de 2013; San Antonio ganaba la serie
3-2 en Miami y estaba a solo 5.2 segundos de sellar el campeonato, cuando Ray
Allen, de forma proverbial, aparecería desde el callejón con un triple para
empatar el partido y mandarlo a tiempo extra. El resto sería historia y Lebron
James le privaría a “Pop” y los Spurs, su quinto Trofeo Larry O’Brien. Bill
Belichick y los Patriots no son ajenos a este tipo de decepciones, y para claro
ejemplo, viajemos al Super Bowl 42 en Arizona contra los Giants, donde con
menos de un minuto en el reloj y ganando 14-10 los Patriots tenían a Eli
Manning y compañía en tercera y 5 en la yarda 44 de Nueva York; Manning sse
escaparía de la presión y lanzaría un pase que de forma milagrosa atraparía
David Tyree para mantener viva la serie ofensiva. Plaxico Burress anotaría el
touchdown de la victoria y le negaría a los Pats
su temporada perfecta.
Finalmente, o al menos por el momento, el éxito de ambos
entrenadores se ha basado también en la constancia y en hacer mancuerna con un
jugador que transmita el sentir del entrenador a sus compañeros. En el caso de
Popovich, este jugador es Tim Duncan, quien ha sido el bastión de los Spurs de
“Pop” desde 1997. Para Belichick, este hombre se llama Tom Brady, qué ha estado
con “El Monje” desde su llegada a Nueva
Inglaterra. Jugadores van y vienen, pero estos dos hombres son la espina dorsal
del éxito que han tenido Gregg Popovich y Bill Belichick a lo largo de sus años
como entrenadores en la NBA y NFL, respectivamente; hablar de Duncan y Brady,
es hablar de grandeza, pero, ya lo platicaremos en otra ocasión.

